La Fórmula 1 vuelve a tomar la Ciudad de México, pero esta vez lejos del Autódromo Hermanos Rodríguez. La capital recibe una exhibición especial dedicada al máximo nivel del automovilismo, acercando a los fans a los autos, la tecnología y la historia que normalmente solo se vive en fin de semana de Gran Premio.
El evento reúne monoplazas históricos y contemporáneos, incluyendo unidades que han competido en distintas eras de la F1. Desde autos con motores V10 hasta los actuales híbridos, la muestra permite ver de cerca la evolución técnica que ha transformado la categoría en las últimas décadas.
Además de los autos, la exhibición integra simuladores de manejo, experiencias interactivas y espacios donde los asistentes pueden conocer más sobre el desarrollo aerodinámico, la estrategia de carrera y el trabajo detrás de un equipo profesional. Es, en esencia, una experiencia inmersiva para quienes siguen la F1 y para quienes apenas se están acercando.
Uno de los puntos más atractivos es la cercanía con los vehículos. A diferencia del ambiente de carrera, aquí el público puede detenerse, observar detalles y entender por qué cada elemento —desde el alerón delantero hasta el difusor— juega un papel clave en el rendimiento.
Este tipo de iniciativas refuerzan el impacto que tiene la Fórmula 1 en México, un país que se ha consolidado como una de las plazas más importantes del calendario. La respuesta del público ha sido constante: pasión, asistencia y una comunidad que sigue creciendo.
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