Koenigsegg acaba de anunciar uno de los movimientos más interesantes del año dentro del mundo automotriz.
A través de Koenigsegg Technology Division (KTD), la marca sueca confirmó oficialmente que desarrollará y suministrará sistemas electrónicos, soluciones de control, patentes de escape y un nuevo motor V8 biturbo de aproximadamente 1,000 caballos de fuerza para el próximo Kimera K39.
Koenigsegg ahora también suministrará motores.
La noticia fue revelada previo al debut oficial del K39 durante el Concorso d’Eleganza Villa d’Este 2026 en Italia, dejando claro que esto no es solamente un experimento tecnológico. Es una colaboración real entre dos fabricantes obsesionados con la ingeniería extrema y las sensaciones mecánicas.
Koenigsegg quiere llevar su tecnología más allá de sus propios autos
Aunque normalmente relacionamos a Koenigsegg únicamente con hypercars como el Jesko, Gemera o Regera, la firma lleva tiempo trabajando silenciosamente en una división enfocada en tecnología para terceros fabricantes.
Koenigsegg Technology Division fue creada precisamente para desarrollar soluciones avanzadas de ingeniería, control electrónico, emisiones y trenes motrices capaces de adaptarse a proyectos externos.
En este caso, Kimera Automobili será el primer gran escaparate de esa nueva etapa.
De acuerdo con el comunicado oficial, el nuevo V8 fue diseñado específicamente para cumplir regulaciones globales de emisiones sin perder el carácter emocional y mecánico que Kimera busca mantener en todos sus proyectos.
El objetivo no es únicamente fabricar un auto rápido.
El enfoque está en conservar alma, sonido y sensación analógica en una época donde prácticamente toda la industria se está electrificando.
Kimera sigue defendiendo la esencia de los deportivos italianos
Kimera Automobili se ha convertido rápidamente en una de las marcas boutique más interesantes del mundo gracias a proyectos como el EVO37, reinterpretando leyendas italianas clásicas con tecnología moderna.
Ahora, con el respaldo técnico de Koenigsegg, el futuro K39 promete llevar esa filosofía muchísimo más lejos.
Todavía no existen cifras oficiales completas sobre desempeño o producción, pero considerando que hablamos de un V8 desarrollado por Koenigsegg y un chasis creado por Kimera, las expectativas son absurdamente altas.
Pocas colaboraciones recientes han generado tanta curiosidad dentro del mundo de los hypercars como esta.
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